
Chiara Luce, 18 años: una “luminosa obra maestra”
Testimonia que es posible vivir el cristianismo en nuestro tiempo, también en una medida heroica. Lo confirmó la Iglesia, con el decreto aprobado del Papa que reconoce las virtudes heroicas de Chiara Luce Badano
03/07/2008
El heroísmo posible a los 18 años. Lo reconoció hoy el Papa aprobando un decreto de la Congregación de la Causa de los Santos, en la cual se afirma que Chiara Badano ha practicado en una medida heroica las virtudes cristianas. Según el proceso típico de los procesos de beatificación, la joven de 18 años fue declarada “venerable”. Es la etapa inmediatamente anterior a la beatificación, que será cuando y si es reconocida la autencidad de un milagro.
Chiara Luce concluyó su “viaje terreno” el 7 de octubre de 1990, después de dos años de una larga y dolorosa enfermedad, un tumor de óseo, que quita progresivamente las fuerzas, pero no la alegría de vivir. Una alegría conquistada con heroísmo.“La heroicidad se tiene cuando el comportamiento virtuoso se prolonga en el tiempo y se hizo particularmente difícil, tanto que supera el modo normal de actuar, manifestando de ese modo la constante determinación de conformarse en todo a la voluntad de Dios”. Así explica Monseñor Livio Martiano, Obispo emerito de Acqui, que fue quien envió en 1999 el pedido diocesano para el proceso de beatificación.
Quien la sostuvo en los momentos más duros de la prueba fue el Evangelio, y el encuentro con un Dios cercano, sufriente también El, redescubierto en la figura de Jesús que en la cruz llega a gritar el abandono del Padre. Una fe viva, joven, que se alimentaba a manos llenas por el encuentro con la espiritualidad de la unidad y con Chiara Lubich, que encontró a la edad de 11 años.
Chiara Badano nació en Sassello (Savona), el 29 de octubre de 1971, después de 11 años de espera de sus papás. En el ’81, con su papá y su mamá, participó en Roma en el Family Fest – una manifestación del Movimiento de los Focolares: es el comienzo, para los tres, de una nueva vida. En su pequeña ciudad Chiara se lanza a amar a sus compañeras de escuela, a quien pasa a su lado, decidida a vivir con radicalidad el Evangelio que la había fascinado. Se compromete enseguida con pasión en el Movimiento, con las chicas de su edad.
Pocos meses después, un fuerte dolor en la espalda durante un partido de tenis que sorprende a los médicos. Comienzan los exámenes clínicos de todo tipo para definir el origen del mal. Enseguida se revela el origen del grave mal: tumor óseo. Se siguen controles médicos y exámenes y a fines de febrero ’89 Chiara afronta la primera operación: las esperanzas son pocas. En el hospital la visitan chicas que comparten el mismo ideal y otros amigos del Movimiento para sostenerla a ella y a su familia con la unidad y las ayudas concretas. La visitas que se ven en los pasillos del hospital de Torino son cada vez más frecuentes y también los tratamientos que Chiara afronta con gran coraje. Frente a cada nueva, dolorosa “sorpresa” su ofrecimiento es decidido: “Por ti Jesús, se lo quieres Tu, lo quiero también yo”
No obstante la gravedad de sus condiciones, Chiara, apenas se lo permite su salud, participa personalmente, con alegría y entusiasmo a todo lo que se vive en el Movimiento de los Focolares.
Enseguida llega otra gran prueba: Chiara pierde el uso de las piernas. Una nueva y dolorosa operación es inútil. Es para ella un sufrimiento inmenso: se encuentra como en un túnel oscuro. Pero encuentra la fuerza de lanzarse a amar y la luz vuelve: “Si tuviera que elegir entre caminar e ir al Paraíso – le confió a alguien – elegiría sin pensarlo: ir al Paraíso. Ya mi interesa solo eso”
Desde pequeña se había comprometido a vivir el Evangelio al 100%, aún con los altos y bajos de la adolescencia. Escribe en su agenda dirigiéndose a sus amigos: “Me fui de al lado de ustedes por un momento. Cómo hubiera querido frenar aquel tren que me alejaba siempre más! Pero ahora comprendo. Estaba todavía absorbida por tantas ambiciones, proyectos y quizás qué cosas (que ahora me parecen tan insignificantes, vanas, pasajeras). Otro mundo me esperaba y no me quedaba otra que abandonarme. Ahora me siento envuelta en un esplendido designio que poco a poco se me revela”.
Su medico, no creyente y critico en relación con la Iglesia, quedó impresionado cada vez más profundamente del testimonio suyo y de sus papás: “Desde cuando conocí a Chiara algo cambió dentro mío. Aquí hay coherencia, aquí del cristianismo todo me cierra”.
Su relación con Chiara era estrechísima: la mantiene continuamente informada sobre el estado de su salud y sobre sus conquistas y descubrimientos. El 30 de diciembre del ’89 Chiara Lubich le responde: “… Te siento toda dirigida a corresponder al amor de Dios y a decirle tu continuo “si”. Yo te sigo constantemente con mi oración y con todo mi amor. He elegido la Palabra de Vida que deseabas: “Quien permanece en mi y yo en El, ese dá muchos frutos”. Chau Chiara! pido al Espíritu Santo para vos el don de la fortaleza, para que tu alma, por el amor a Jesús Abandonado, puede siempre “cantar”…
Aún reducida ya en la inmovilidad Chiara es activísima: a través del teléfono sigue un grupo nuevo de jóvenes por un Mundo Unido de Savona, se hace presente en los Congresos y actividades varias con mensajes, tarjetas, carteles, hace locuras para hacer conocer a los amigos y compañeros de la escuela a los gen y a las gen … Invitó a muchos al Genfest ’90, que tuvo la alegría de seguir directamente gracias a una antena parabólica montada sobre el techo de su casa.
Al comienzo del verano los médicos deciden interrumpir la terapia: el mal ya es irrecuperable. Enseguida ella le cuenta a Chiara Lubich su situación. Es el 19 de Julio del ’90: “La medicina ha dejado sus armas, interrumpiendo las curaciones, los dolores a la columna aumentan y no logro casi más darme vuelta hacia los costados. Me siento tan pequeña y el camino a recorrer es tan arduo…, a menudo me siento sofocada por el dolor. Pero es el Esposos que viene a encontrarme, verdad? Sí, también yo repito con vos “Si lo quieres Tu, lo quiero también yo “ … Estoy segura que junto con El venceremos el mundo!
Chiara Lubich a vuelta de correo le responde:”No temas Chiara de decirle tu si momento por momento. El te dará la fuerza, estás segura ¡!. También yo rezo por esto y estoy siempre allí con vos. Dios te ama inmensamente y quiere penetrar en lo íntimo de tu alma y hacerte experimentar gotas de cielo. “Chiara Luce es el nombre que pensé para ti, te gusta? Es la luz del Ideal que vence el mundo. Te lo mando con todo mi afecto”
Al agravarse la enfermedad se hacia necesario intensificar la dosis de morfina, pero Chiara Luce la rechaza: “Me quita la lucidez y yo puedo ofrecer a Jesús solo el dolor”.
En un momento de particular sufrimiento físico le confía a su mamá que en su corazón está cantando: “ Aquí estoy Jesús también hoy delante de ti… “ Ya es claro que pronto podrá encontrarlo y se prepara. Una mañana, después de una noche difícil, le viene espontáneo repetir con breves intervalos: “Ven Señor Jesús”. Son las 11 hs. cuando inesperadamente llega a encontrarla un sacerdote del Movimiento. Chiara Luce está felicísima: desde cuando se había despertado de hecho deseaba recibir a Jesús Eucaristía. Se vuelve su pasaje.
Chiara Luce parte para el Cielo el 7 de octubre de 1990. Había pensado en todo: los cantos de su funeral, las flores, el peinado, el vestido, que había deseado blanco, de esposa… Con una recomendación: “Mamá, mientras me prepares tenés que repetir siempre: ahora Chiara Luce vé a Jesús… estén felices porqué yo lo estoy”. El papá le habia preguntado si estaba disponible a donar las corneas: respondió con una sonrisa luminosisima. Enseguida después de la partida de Chiara Luce para el cielo llega un telegrama de Chiara para los papás: “Agradecemos a Dios por esta luminosa Obra Maestra suya”.
Su llama se difunde: Chiara Luce se vuelve enseguida punto de referencia de muchos jóvenes, que encuentran en las vicisitudes de su existencia el sentido de la vida, un ideal altísimo. Son muchos los que, cada 7 de octubre, aniversario de su muerte, se encuentran en el cementerio de Sasello para recordarla.
“La proclamación de la venerabilidad de Chiara Badano – declara Mons. Maritano – nos estimula a imitar su ejemplo que nos presenta un modo concreto de vivir el Evangelio: una confirmación de que el cristianismo es realmente practicable también hoy, y también de parte de los jóvenes, en las situaciones cotidianas de la vida” “Es bueno hacer conocer su testimonio – continúa – por la ayuda que su ejemplo puede ofrecer a personas de cada edad y condición”.
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